Una llama y unos recuerdos
Me creíste tan débil, como para morirme por una mirada,
como para entregarte el alma en cada suspiro...
¿ahora que es lo que te queda? nada.
porque mi amor no iba a ser eterno.
Me colé en lo más profundo de tu cuerpo,
ví lo que escondiste en el fondo tu alma;
pero no insistas, ya es tarde para decirlo.
Sólo mirame a los ojos una vez más.
Volveré a sentir tus labios rozando los mios,
al igual que aquella noche de luna llena,
en que Cronos me dio el reloj dorado
para parar el tiempo en mi vida.
No busques culpables, ni contratiempos;
no me eches en cara ser la fruta prohibida,
pues bien sabes lo que te he amado;
pero preferiste silencio y metiras.
¿Que es lo que en mi buscabas?
lo que querías, saciar tu deseo...
ahí lo tuviste, mientras me abrazabas,
mientras paré el reloj y sentías mi cuerpo.
No he sido yo la que jugaba,
la que dejaba caer tu amor al abismo.
Yo te adoré, hasta que ví tu falsedad;
pero te olvidaré, viendo lo visto.
Tanta oscuridad portabas
tanto egoismo, tanto frío...
que te dejo una ardiente llama
y unos recuerdos vividos.
Cuando se apague esa llama,
comprenderás el desatino
que es callar lo que se amaba;
te aferrarás a lo sentido.
Cuando quieras reencenderla
estaré muy lejos, me habré ido.
Tanto amor te dí cada noche en vela...
y tú tanto mirarte el ombligo...
Que despertarás mientras tu vida se hiela
y ni un Amor habrás sentido.
